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Las razones por las que Max Verstappen no deja destacar a Checo Pérez

De acuerdo a los hallazgos de los consultores, “las razones” del piloto neerlandés para desacatar las instrucciones provienen de una naturaleza que él justifica como “ideológica”

Para nadie es un secreto que el episodio vivido durante el GP de Brasil 2022 entre Max Verstappen y Sergio ‘Checo’ Pérez terminó por ser la nota de la que más se habló en el exitoso año de Red Bull.

Si bien, tras el incidente se ha buscado minimizar el hecho y comunicar que todo fluye con normalidad dentro del equipo y entre los compañeros, durante los distintos compromisos comerciales que han tenido juntos recientemente, la dinámica entre ellos ha sido fría y distante, pero aún falta ver cómo se desarrollará la relación en la pista.

Con el antecedente de haber anticipado algunos meses la llegada de Pérez al equipo austriaco en 2020 (mediante un peritaje técnico en comunicación), los especialistas en imagen pública, comunicación estratégica y alta dirección de Percepción Pública, liderados por el Mtro. Alberto Tello de Meneses, se dieron a la tarea de aplicar el método científico nuevamente y realizaron un minucioso análisis de evidencias disponibles, con reconstrucción de hechos y bajo diversas líneas de investigación, para esclarecer de una vez por todas “las razones” de Max Verstappen que tan celosamente se han mantenido en secreto.

De acuerdo a los hallazgos de los consultores, “las razones” del piloto neerlandés para desacatar las instrucciones provienen de una naturaleza que él justifica como “ideológica”, específicamente relacionada a los argumentos de ‘si te dejas pasar una vez, te dejas pasar todas las veces’, ‘estoy aquí para competir y cada quien debe luchar por su resultado’ y ‘el más rápido debe ganar’, los cuales acomoda y aplica para imponer condiciones de privilegio, sin mostrar una congruencia al solicitarlo o recibirlo en su favor.

La conclusión es que son sus principios y motivaciones individuales “las razones” que no le permiten ceder su posición bajo circunstancia alguna, y se descarta que Pérez tenga relación directa con dicho comportamiento, a pesar de que la ausencia de una explicación ha incentivado un sinnúmero de especulaciones.


“Es indispensable adentrarse en el perfil psicológico del personaje: la forma en la que él ve la competencia dentro del equipo se caracteriza por un enfoque centrado en sí mismo, con una retórica que le permite obtener ventaja por sobre los demás y el interés de su entorno por cuidar los muchos millones que hay de por medio cuando te posicionas políticamente como un líder intocable en la industria de la Fórmula 1, algo que comprenden muy bien el Dr. Helmut Marko y la familia Verstappen”, concluye el experto consultor de 44 años.

El que Verstappen desacate instrucciones para ceder su posición no es una situación inédita para la organización de Red Bull, ya que el 20 de septiembre de 2015, en su año debut dentro de la Fórmula 1 con la escudería Toro Rosso, también desobedeció la orden de dejar pasar a su compañero Carlos Sainz Jr. y, de manera similar a lo ocurrido hace unos meses en Brasil con Horner, el director del equipo, Franz Tost, también salió a justificar la decisión del de Países Bajos.

En aquellos días, Sainz Jr. señaló lo siguiente en entrevista con Motorsport: “Todo está bien. Todo ha sido discutido, todo ha sido aclarado. Creo que no tenemos problema entre ambos, pienso que es más el equipo y Max los que tuvieron que aclarar cosas entre ellos. Se ha hecho hasta donde yo sé, y todo debería seguir normal aquí. Mi enfoque no cambiará. Ahora sé más cómo es Max.

Le gusta jugar un poco el papel de chico malo y yo lo sabía, solo que ahora lo ha demostrado. Y esto no cambiará”; ideas que parecieron repetirse de boca de Sergio Pérez cuando exclamó: “esto demuestra quién es él realmente” o cuando señala que ya todo se platicó, fue aclarado internamente y se ha dejado atrás.

La investigación determinó que, desde el incidente de 2015, Verstappen se posicionó con esta ideología dentro de la organización y le fue aceptada, lo que ahora le permite asumirlo como un derecho (a pesar de no encontrarse establecido en su contrato) y por lo cual respondió con molestia en Brasil que de eso ya se había hablado, que ha dejado clara su postura al respecto y que no quiere que se le vuelva a pedir.




Esta imposición de condiciones implica un importante vacío de autoridad de la marca sobre el piloto, quien bajo la premisa de que ‘ninguna persona debe ser sancionada en el ejercicio de su trabajo a causa de su ideología’, ha forzado a que la propia organización decida justificar sus comportamientos, antes que revelar “las razones”, en mayor medida por el desmedido respaldo que el Dr. Helmut Marko ha dado a un proyecto dependiente del neerlandés, y que sentarían un peligroso precedente de anarquía de los pilotos en relación a sus equipos, bajo el conveniente argumento de una ‘mentalidad o esencia ganadora’, que la mayor parte de los 20 pilotos de la máxima categoría podrían alegar.

Dada la determinante participación y las sendas ayudas que ‘Checo’ Pérez ha tenido para los dos campeonatos de Verstappen, Red Bull terminó inmerso en una crisis mediática por lo acontecido en Brasil, aunque Tello de Meneses también señala: “además de la postura de Verstappen acerca de las órdenes de sobrepaso hacia él, el equipo se encargó de promover públicamente que su principal objetivo en ese momento era el segundo lugar de Pérez en el campeonato, en vez de confesar que para ellos era más importante ampliar el récord individual de victorias, como se puede constatar en la cronología de los hechos, y eso terminó por reventarles más fuerte entre las manos”.

La casa consultora señala que a la organización Red Bull le resultaría incómodo que “las razones” salgan a la luz, porque su reputación e imagen pública se verían seriamente afectadas al confirmarse que los Verstappen se encuentran actualmente por encima de la marca, y que dependen de la voluntad de Max para tomar decisiones estratégicas que produzcan un bien mayor al equipo. Recientemente, Horner declaró al portal de la F1: “la raíz del problema fue que nunca imaginamos estar en sexto Y séptimo lugar [en Brasil]. Como no lo habíamos previsto, no lo discutimos. Fue un error de nuestra parte”, en un intento de control de daños que terminó por exhibir aún más la postura ideológica intransigente del neerlandés, por encima del sentido común, la autoridad y el bien mayor para el equipo.

“Una imagen pública saludable y asociada a la victoria representa un negocio millonario en este deporte; por esa razón, el entorno de Max Verstappen ha trabajado sin descanso en su posicionamiento, con el cual lograron el segundo mejor salario por mera expectativa y desde antes siquiera de alcanzar su primer campeonato. Cuando ocurrió lo de Brasil, inmediatamente activaron un distractor desde los medios neerlandeses, en donde se buscó permear la idea de que Pérez había chocado intencionalmente en la calificación de Mónaco, como supuesta justificación y causa de “las razones” mencionadas por Verstappen.”, compartió Alberto Tello de Meneses,Sin embargo, ni tal cortina de humo, ni otros temas que han circulado desde entonces (como una presunta vinculación de Kelly Picquet con Pérez) pudieron demostrar su consistencia en el escrutinio profesional, y durante la recreación técnica de los hechos, terminaron por ser ampliamente descartados. “Llegamos a una respuesta con el 95% de margen de confiabilidad en nuestra metodología, lo que técnicamente para nosotros resulta concluyente del tema y posiblemente saldrá a la luz dentro de algunos años”, comentó Tello de Meneses.

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